ARROYO SECO es una localidad arqueológica integrada por varios sitios de diferente antigüedad, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Tres Arroyos, dentro del Área Interserrana, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

Comprende tres sitios (Arroyo Seco 1, 2 y 3) próximos al primer brazo de los Tres Arroyos o Arroyo Seco.

 

 

Es uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos y valiosos de la arqueología argentina y americana.

 

Contiene información para entender el poblamiento del continente americano, último lugar de expansión del Homo sapiens.

Aporta valiosa evidencia de la coexistencia, hace por lo menos 14.000 años, entre grandes mamíferos ya extinguidos y los primeros pobladores de la zona pampeana.

Además, los 44 esqueletos humanos hallados en distintos tipos de entierros, contribuye a conocer prácticas mortuorias y simbólicas – únicas para la época- realizadas en distintos momentos entre los 7.800 y 4.700 años A.P.

 

Desde 1977 que comenzaron las excavaciones sistemáticas, el sitio fue revelando restos arqueológicos y bioantropológicos que pertenecían a grupos cazadores recolectores, los primeros habitantes de la zona pampeana hace por lo menos 14.000 años A.P. Otra característica relevante del sitio es la asociación muy antigua entre restos de megafauna pleistocénica extinta con restos culturales.

Los entierros humanos de varones, mujeres y niños, algunos con un rico ajuar funerario, permitió el estudio de aspectos técnicos y simbólicos, únicos para la época.

Presenta una alta diversidad de materiales arqueológicos (lítico, óseo, cerámica, valvas, vidrio, etc.) que representan una ocupación humana muy amplia desde finales del Pleistoceno hasta momentos históricos.

 

 


Indicios de los primeros pobladores del sitio. Se cazan en sus inmediaciones perezosos gigantes (megaterio y posiblemente, milodon). Se consumen en el lugar la carne de estos animales y se parten sus huesos. En este momento el sitio habría funcionado como un campamento transitorio.

 

El sitio es ocupado ocasionalmente por los cazadores pampeanos que instalan campamentos temporarios. Se usan herramientas de piedra tales como cuchillos y raspadores. Se cazaban guanacos y venados.

 

Se inhuman entierros secundarios. Estos, estaban formados por huesos de cuatro individuos, que fallecieron en otro lado, cuyos huesos se enterraron posteriormente en el sitio, probablemente envueltos en un paquete de cuero.

 

El sitio sigue siendo usado recurrentemente para enterrar a sus muertos, tanto en tumbas individuales como múltiples (varios individuos en la misma tumba). Algunos de estos entierros tienen cuentas de collar. También hay entierros secundarios formados por huesos de un solo individuo.

 

Se entierran niños con ajuar funerario. Algunas tumbas son cubiertas con toscas en forma circular.

 

Los cazadores pampeanos visitan el lugar y establecen campamentos temporarios. En este momento usaban puntas de proyectil triangulares, medianas, raspadores y cuchillos de cuarcita y calcedonia.

 

Los indígenas pampeanos continúan haciendo campamentos transitorios en el lugar. Ya poseen arco y flecha, con puntas de piedra muy pequeñas. También comienzan a usar alfarería. Posiblemente el sitio ya estaba deshabitado cuando llegaron los conquistadores europeos.